El precio es la parte que todo el mundo lee y la más pequeña del documento. Lo que decide si el trabajo sale bien es el alcance: qué está incluido, qué no, y qué ha supuesto usted para llegar a la cifra.
Escriba la especificación que cotizó. «Suministrar y colocar seis tomacorrientes blancos estándar» y «suministrar y colocar seis tomacorrientes de acero cepillado» son trabajos distintos a precios distintos, y la diferencia se descubre el mismo día salvo que el papel la resuelva antes. Nombre la marca o la calidad allí donde mueva el precio.
Diga qué ha supuesto sobre la obra: que hay estacionamiento, que se puede cortar el agua, que el desván está entablado, que habrá alguien para abrirle. Un supuesto escrito es una conversación antes del trabajo. Un supuesto que se quedó en su cabeza es una discusión durante.
Después diga claramente qué queda excluido. Los remates, la pintura, retirar escombros de otro oficio, los andamios, los permisos. Las exclusiones incomodan al escribirlas y son el seguro más barato de la página.